Epigenética para combatir las enfermedades inflamatorias

Science Advances DOI: 10.1126/sciadv.adt1644

Según un estudio, gracias a las nuevas herramientas de edición de metilación génica basadas en la tecnología CRISPR-Cas9, es posible regular la actividad de genes clave del sistema inmune mediante la metilación del ADN, lo que permite modular funciones como la inflamación o el crecimiento tumoral.

Los genes, fragmentos de ADN en nuestros cromosomas, controlan buena parte de lo que ocurre en las células. Cada una de ellas tiene activos los genes que necesita y silencia el resto gracias a los “interruptores” moleculares con los que cuenta cada gen. En ocasiones, sin embargo, estos “interruptores” se accionan cuando no deben y la célula se comporta de forma extraña, pudiendo causar enfermedades como el cáncer o defectos autoinmunes.

La actividad de estos “interruptores” está controlada por su estado de metilación, marcas químicas que se pueden añadir o quitar sobre el ADN. Gracias a las nuevas herramientas basadas en la tecnología CRISPR-Cas9, el equipo dirigido por el Dr. José Luis Sardina, jefe de grupo en el Instituto Josep Carreras, ha conseguido controlar el “interruptor” del gen IL1RN en células derivadas de una leucemia humana, activándolo o apagándolo a base de añadir o quitar estas marcas.

Controlar la actividad del gen

Los resultados del trabajo, liderado por la Dra. Gemma Valcárcel y con la colaboración del equipo del Dr. Esteban Ballestar, acaban de publicarse en la prestigiosa revista Science Advances. La investigación revela cómo el control preciso de la actividad del gen IL1RN afecta a la producción de células inflamatorias que responden de forma anómala a estímulos externos. Esta respuesta alterada provoca que las células produzcan citoquinas inflamatorias modificadas, mostrando así una capacidad diferencial para modular el crecimiento tumoral en modelos de laboratorio.

Esta prueba de concepto demuestra que es posible regular la actividad de genes clave del sistema inmune (en este caso IL1RN) mediante la metilación del ADN, lo que permite modular funciones como la inflamación o el crecimiento tumoral. Aunque ya se sospechaba que estos cambios químicos podían influir en el comportamiento del sistema inmune, este estudio aporta la primera evidencia experimental que confirma esa conexión y revela su impacto funcional.

Con este conocimiento y la capacidad tecnológica para activar o desactivar genes individuales con precisión, se abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias dirigidas a interferir en los procesos biológicos más íntimos de las células inmunes y, quizás, a nuevas terapias contra algunos subtipos de leucemia y otras enfermedades con un componente inflamatorio.

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